jueves, 19 de octubre de 2017

10 principios para renovar la música y el canto litúrgicos, según San Juan Pablo II


VATICANO, 19 Oct. 17 (ACI).- En el año 2003, con ocasión del centenario del Motu Proprio “Tra le sollecitudini” sobre la renovación de la música sacra, San Juan Pablo II dio 10 principios para renovar el canto litúrgico y la música en la Misa, entre otros.

1. Centralidad de la Santidad

San Juan Pablo señaló que “ante todo es necesario subrayar que la música destinada a los ritos sagrados debe tener como punto de referencia la santidad”. Por ello, citó las sabias palabras del Beato Papa Pablo VI, quien afirmó que “si la música -instrumental o vocal- no posee al mismo tiempo el sentido de la oración, de la dignidad y de la belleza, se impide a sí misma la entrada en la esfera de lo sagrado y de lo religioso”.

2. No todas las músicas son aptas

“La misma categoría de ‘música sagrada’ -advirtió San Juan Pablo II- hoy ha sufrido una ampliación tal que incluye repertorios que no pueden entrar en la celebración sin violar el espíritu y las normas de la misma liturgia”.

“La reforma obrada por San Pío X se dirigía específicamente a purificar la música de la Iglesia de la contaminación de la música profana teatral, que en muchos países había contaminado el repertorio y la práctica musical litúrgica”, recordó el Pontífice; y señaló que “en consecuencia, no todas las formas musicales pueden ser consideradas aptas para las celebraciones litúrgicas”.

3. Cuidar la bondad de las formas

Otro principio es “el de la bondad de las formas”. Es decir que “no puede haber música destinada a la celebración de los ritos sagrados que no sea antes ‘arte verdadero’, capaz de tener la eficacia ‘que se propone la Iglesia al admitir en su liturgia el arte de los sonidos’”.

4. Respetar los tiempos

Sin embargo, “esta cualidad no es suficiente” advirtió el Papa peregrino. “Los diversos momentos litúrgicos exigen una expresión musical propia, siempre idónea para expresar la naturaleza propia de un rito determinado, ya proclamando las maravillas de Dios, ya manifestando sentimientos de alabanza, de súplica o incluso de tristeza por la experiencia del dolor humano, pero una experiencia que la fe abre a la perspectiva de la esperanza cristiana”, puntualizó San Juan Pablo II.

5. Inculturación sin superficialidad

El Pontífice destacó luego el valor de la inculturación en la música litúrgica; pero señaló que “toda innovación en esta delicada materia debe respetar criterios peculiares, como la búsqueda de expresiones musicales que respondan a la necesaria involucración de toda la asamblea en la celebración y que eviten, al mismo tiempo, cualquier concesión a la ligereza y la superficialidad”.

6. Nada de experimentos

“El sagrado ámbito de la celebración litúrgica no debe convertirse jamás en laboratorio de experimentos o de prácticas de composición y ejecución introducidas sin una atenta revisión”, dijo además el Papa.

7. Elemento de unidad

El Canto Gregoriano, expresó luego San Juan Pablo II, “ocupa un lugar particular”; pues “sigue siendo aún hoy el elemento de unidad” en la liturgia.

“San Pío X explicó que la Iglesia lo ‘heredó de los antiguos Padres’, lo ‘ha conservado celosamente durante el curso de los siglos en sus códices litúrgicos’ y lo ‘sigue proponiendo a los fieles’ como suyo, considerándolo ‘como modelo acabado de música sagrada’”, destacó.

8. Evitar la improvisación

En general, señalaba San Juan Pablo II, el aspecto musical de las celebraciones litúrgicas “no puede ser dejado a la improvisación, ni al arbitrio de los individuos, sino que debe ser confiado a una bien concertada dirección en respeto a las normas y competencias, como fruto significativo de una adecuada formación litúrgica”.

9. Sólida formación

Por ello, en el campo litúrgico, el Papa resaltaba “la urgencia de promover una sólida formación tanto de los pastores como de los fieles laicos”.

“San Pío X insistía particularmente en la formación musical de los clérigos. También el Concilio Vaticano II hizo una recomendación en este sentido: ‘Dese mucha importancia a la enseñanza y a la práctica musical en los seminarios, en los noviciados de religiosos y religiosas, y en las casas de estudios, así como en los demás institutos y escuelas católicas’”, recordó el Papa polaco.

10. Seguir el supremo modelo

El Pontífice reconoció el valor de la música popular litúrgica, pero respecto de ellas señaló que “hago mía la ‘ley general’ que San Pío X formulaba en estos términos: ‘Tanto una composición para la iglesia es más sagrada y litúrgica, cuanto más en el ritmo, en la inspiración y en el sabor se apoya en la melodía gregoriana, y tanto menos es digna del templo, cuanto más alejada se reconoce de aquel supremo modelo”.

San Juan Pablo II resaltó que actualmente “no faltan compositores capaces de ofrecer, en este espíritu, su indispensable aporte y su competente colaboración para incrementar el patrimonio de la música al servicio de una Liturgia siempre más intensamente vivida”.

Juan Pablo II recuerda que San Pío X, “dirigiéndose a los Obispos, prescribía que instituyesen en sus diócesis ‘una comisión especial de personas verdaderamente competentes en cosas de música sagrada’”.

“Allí donde la disposición pontificia fue puesta en práctica los frutos no han faltado”, destacó San Juan Pablo II; por ello, deseó que “los obispos sigan secundando el compromiso de estas comisiones, favoreciendo la eficacia en el ámbito pastoral”.

“También confío que las Conferencias episcopales realicen cuidadosamente el examen de los textos destinados al canto litúrgico, y presten especial atención a la evaluación y promoción de melodías que sean verdaderamente aptas para el uso sagrado”, concluyó.

Para leer la Carta completa de San Juan Pablo II con fecha del 22 de noviembre de 2003, memoria de Santa Cecilia, visite: http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/letters/2003/documents/hf_jp-ii_let_20031203_musica-sacra.html#_ftnref15

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— ACI Prensa (@aciprensa) 18 de octubre de 2017

 



Fuente: Noticias de ACI Prensa - Vaticano
http://www.aciprensa.com/noticias/el-papa-llama-a-una-renovacion-radical-del-canto-liturgico-y-religioso/

Santa María Bertilla Boscardín, 20 de octubre



«Tildada de tontita, en su breve existencia recorrió un sendero espiritual admirable, calificado por Pío XII como ‘camino de los coches’: humilde, oculto, edificante. Inundó con su caridad a los pobres y a los enfermos»

Por fortuna, la eficacia ni es requisito ni influye en la santidad; tampoco el juicio humano tiene que ver con el divino, algo que se ha recordado ya en este santoral en otras ocasiones. La vida de esta joven italiana, Anna Francesca, fue esa luz fulgurante que brilló en medio de quienes se apresuraron a negarle la gloria, tildándola de «tontita» dentro y fuera de la Iglesia. Relevando misteriosamente al fundador de la Orden en la que se santificaría, Giovanni Antoni Farina, nació el 6 de octubre de 1888, justamente el año en el que este virtuoso prelado entró en el cielo. Anna vio la luz en Bréndola, Italia. Y tal vez si hubiese venido al mundo en un hogar amable y atento, hubiera tenido una infancia y juventud distintas, aunque quién sabe si de ese modo habría conquistado la gloria de los altares.

Lo de menos fue la pobreza de su familia campesina. Pero a su frágil salud y cortedad de miras, se unieron los malos modales de un padre ebrio, apresado por los celos y violento, carácter seguramente agriado por las carencias económicas, que la maltrató cotidianamente. No es de extrañar que a sus 16 años, con este panorama y un desajuste que afectaba también a sus estudios, soñara con otra clase de vida y dejara atrás su empleo doméstico en casa de unos vecinos. Se comprende que mirase con esperanza un futuro mejor junto a las Hermanas Maestras de Santa Dorotea Hijas de los Sagrados Corazones, máxime cuando ya a sus 12 años había consagrado a Dios su virginidad.

Pero le precedía la apreciación de quienes la rodeaban o la conocían someramente, no tanto por su talante trabajador y su fuerza de voluntad, velada para la mayoría, como por el juicio que les merecía su escasa inteligencia. Y hasta el arcipreste Gresele tomó con cierta chanza la vocación de Anna cuando se la notificó el párroco Capovilla que la había acogido como integrante de las Hijas de María. Él también dudó inicialmente de su valía, pero se aseguró de que al menos serviría para realizar tareas domésticas. Así lo transmitió al arcipreste que habló con otras religiosas; ellas se negaron a admitirla. El caso es que Anna ingresó en el Instituto al que aspiraba, en la ciudad de Vicenza, y en 1905 tomó el hábito y nombre de María Bertilla en honor de la abadesa de Chelles, de origen francés, santa Bertilla. A fuerza de ser descalificada en su entorno, ella misma se creía incapaz; se minusvaloraba. Pero su virtud era una potente luminaria.

Con admirable humildad, teniendo claro que no elegía el convento como refugio para sus males sino como un trampolín para su perfecta consagración, fue directa al grano y dijo a la maestra de novicias: «Yo no sé hacer nada. Soy una inútil, una ‘tontita’. Enséñeme a ser santa». Quizá no impresionara demasiado a la formadora con esta insólita y edificante presentación que hizo de sí misma, aunque era para conmoverse, pero la cuestión es que la destinaron a la cocina, a la panadería y a la lavandería, oficios que desempeñó durante un año. Solamente quería cumplir la voluntad de Dios. Mostraba su gratitud cuando era reconvenida por algo. Dócil, con gran inocencia evangélica, estaba a merced de su maestra: «me corrija siempre; me hará un gran favor». Ya estaba trazado su camino, que fue calificado por Pío XII como «‘Camino de los coches’, el más común. Nada de éxtasis, nada de milagros en vida, sino una unión con Dios cada vez más profunda en el silencio, en el trabajo, en la oración, en la obediencia. De esa unión venía la exquisita caridad que ella demostraba a los pobres, a los enfermos, a los médicos, a los superiores, a todos». Y así fue. Las palabras de su fundador: «vívase en la obediencia y en la obediencia se muera» cincelaron también su vida consagrada.

Alguien se percataría de que podía tener cualidades para la asistencia a los enfermos, y la enviaron a estudiar enfermería en el hospital regentado por las religiosas en Treviso. Pero la superiora general la devolvió a la cocina hasta que profesó en 1907. Entonces se reveló como un ángel de bondad para los niños afectados de difteria y del resto de enfermos de las diversas salas por las que pasó, algunos con lesiones nauseabundas. En 1909, no sin dificultad, mientras convalecía de una operación se preparó y obtuvo el título de enfermera.

En 1915 asistió a los heridos de guerra en Viggiù, zona cercana a Como. Era más que evidente que poseía unas excepcionales cualidades para ello. La superiora no apreciaba su labor –que, sin embargo, conmovía a los oficiales y al capellán–, y la corregía severamente por su atención a los enfermos y su celo en el trabajo, enviándola a la lavandería. Del interior de la santa brotaba esta ardiente súplica: «Jesús mío, os pido por vuestras santas llagas, hacedme morir mil veces, antes que yo haga alguna acción solo para que me alaben». Así que las disposiciones que se tomaban en relación a ella, como ésta, las acogía con inmensa gratitud; era explícita a la hora de mostrarla. De hecho, cuando le notificaron su misión en el lavadero, manifestó gozosa: «muchas gracias, madre».

Una nueva superiora general la destinó al hospital de Treviso poniéndola al frente del pabellón infantil de infecciosos. Asumió la tarea con obediencia, en silencio, llena de caridad, haciendo vida su lema: «A Dios toda la gloria, para el prójimo toda la alegría y para mí todo el sacrificio». Al final fue hospitalizada. Años atrás había contraído una enfermedad de la que fue operada sin éxito. Un médico que la asistía, y que se declaraba no creyente, comentó después de hacerle una visita: «allá arriba está muriendo una santa». Su tránsito se produjo el 20 de octubre de 1922. Tenía 34 años. Antes de expirar dejó este mensaje a la superiora general: «Diga a las hermanas que trabajen solamente por el Señor, que todo es nada, todo es nada». Le acompañaron fama de santidad y prodigios. Pío XII la beatificó el 8 de junio de 1952. Juan XXIII la canonizó el 11 de mayo de 1961.



Fuente: ZENIT – Espanol
via https://es.zenit.org/articles/santa-maria-bertilla-boscardin-20-de-octubre-4/

Santa Marta: Llamamiento del Papa a “abrir la puerta”, a nosotros y a los demás



(ZENIT – 19 Oct. 2017).- El papa Francisco ha exhortado en la Eucaristía celebrada esta mañana a que seamos “personas que ayudan a abrir la puerta, a nosotros mismos y a los demás”.

Así lo ha dicho en la homilía de la Misa que ha celebrado en la capilla de Santa Marta hoy, tercer jueves de octubre.

La reflexión del Papa se ha inspirado en la lectura del Evangelio de San Lucas, propuesto por la liturgia del día, que refiere que los escribas y los fariseos se consideraban justos y a quienes Jesús les demuestra que sólo Dios es justo, el Papa explicó el motivo por el cual los Doctores de la Ley se habían “llevado el conocimiento”, con la “consecuencia” de “no entrar en el Reino y, ni siquiera, dejar entrar a los demás”.

Así, Francisco ha advertido de que “Se olvida la gratuidad de la salvación; se olvida la cercanía de Dios y se olvida la misericordia de Dios. Y los que olvidan la gratuidad de la salvación, la cercanía de Dios y la misericordia de Dios, se han llevado la clave del conocimiento”.

En este contexto, el Santo Padre ha recordado que es “la iniciativa de Dios la que nos salva”. Y –ha continuado– en cambio, se ponen “de parte de la Ley”. La salvación –ha asegurado– “está allí, para ellos”, llegando de este modo “a un montón de prescripciones” que, de hecho, se convierten en la salvación. Pero así “no reciben la fuerza de la justicia de Dios”. La Ley, en cambio, es siempre “una respuesta al amor gratuito de Dios”, que tomó “la iniciativa” de salvarnos. Y “cuando se olvida la gratuidad de la salvación, se cae, se pierde la clave de la inteligencia de la historia de la salvación”, perdiendo “el sentido de la cercanía de Dios”.

“Para ellos Dios es el que hizo la Ley. Y éste no es el Dios de la revelación. El Dios de la revelación es Dios, que ha comenzado a caminar con nosotros desde Abraham hasta Jesucristo, el Dios que camina con su pueblo. Y cuando se pierde esta relación cercana con el Señor, se cae en esta mentalidad obtusa que cree en la autosuficiencia de la salvación con el cumplimiento de la Ley. La cercanía de Dios”, ha declarado el Papa.

El Santo Padre ha señalado que “no se puede enseñar la Doctrina cuando falta la cercanía de Dios, cuando falta la oración”, y ni siquiera “hacer teología”, y menos aún “teología moral”. Francisco reafirmó que la teología “se hace de rodillas, siempre cerca de Dios”. Y dijo que la cercanía del Señor llega “al punto más alto en Jesucristo crucificado”, habiendo sido nosotros “justificados” por la sangre de Cristo, como dice San Pablo.

Por ello, el Papa aludió a la “responsabilidad” de los pastores, hoy, en la Iglesia. Cuando pierden o se llevan “la clave de la inteligencia” –dijo– y nos cierran la puerta “a nosotros y a los demás”, y ha concluido pidiendo rezar por nuestros padres: “Rezar, para que no perdamos la clave del conocimiento y no cerremos la puerta a nosotros y a la gente que quiere entrar”.



Fuente: ZENIT – Espanol
via https://es.zenit.org/articles/santa-marta-llamamiento-del-papa-a-abrir-la-puerta-a-nosotros-y-a-los-demas/

Muerte del Card. Vidal: El Papa agradece su defensa del diálogo y la paz para Filipinas



(ZENIT – 19 Oct. 2017).- El papa Francisco ha expresado su pésame por la muerte del cardenal Ricardo J. Vidal, encomienda “su alma al infinito amor y misericordia de nuestro Padre celestial”.

El Papa envió ayer, 18 de octubre, un telegrama de pésame por la muerte del cardenal  Ricardo J. Vidal, a Mons. Jose S. Palma, Arzobispo de Cebu.

En este telegrama, el Papa manifiesta una “profunda gratitud por el incansable y dedicado servicio del difunto cardenal a la Iglesia, y por su constante defensa del diálogo y la paz para todo el pueblo de Filipinas”.

Biografía del cardenal Ricardo J. Vidal 

El cardenal Ricardo J. Vidal, arzobispo emérito de Cebú (Filipinas), nació el 6 febrero de 1931 en Mogpoc, Filipinas. Realizó sus estudios en el seminario menor de la Most Santo Rosario (que más tarde asumió el título de Nuestra Señora del Carmen) y en el seminario de San Carlo.

Fue ordenado el 17 de marzo de 1956. El obispo de Lucena lo confió como director espiritual  del seminario local del Monte Carmelo. Luego se convirtió en superior del mismo instituto y se dedicó a la formación de los jóvenes candidatos al sacerdocio hasta el 10 Septiembre de 1971, cuando fue nombrado Obispo Coadjutor de Malolos, Bulacan, y fue elegido para la Iglesia titular de Claterna. Recibió la ordenación episcopal el 30 de noviembre de 1971. El 22 de agosto de 1973 fue nombrado arzobispo de Lipa en Batangas.

El 13 de abril de 1981 fue nombrado Coadjutor con derecho de sucesión al Arzobispo de Cebú, cardenal Julio Rosales. Fue nombrado arzobispo el 24 de agosto de 1982. Se desempeñó como presidente de la Comisión Episcopal para las Vocaciones de la Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas. También fue vicepresidente de dicha Conferencia y luego presidente de 1985 a 1987.

Fue Arzobispo emérito de Cebú (Filipinas), 15 de octubre de 2010. Participó en el cónclave de abril de 2005, que eligió al Papa Benedicto XVI. Fue creado y proclamado Cardenal por San Juan Pablo II en el Consistorio del 25 de mayo de 1985, del título de Ss. Pietro e Paolo en Via Ostiense (San Pedro y San Pablo en Via Ostiense).

El 18 de octubre de 2017 murió.

 



Fuente: ZENIT – Espanol
via https://es.zenit.org/articles/muerte-del-card-vidal-el-papa-agradece-su-defensa-del-dialogo-y-la-paz-para-filipinas/

Director de cine defiende el valor de hacer películas cristianas y de calidad


ROMA, 19 Oct. 17 (ACI).- Llega por fin a los cines la película “Red en Libertad”, que narra la historia de una Hija de la Caridad, Helena Studler, que en la Francia de la II Guerra Mundial salva la vida de unas 2.000 personas de los campos de concentración nazis.

ACI Prensa ha conversado con su director, el español Pablo Moreno, y con la prestigiosa actriz Assumpta Serna, que encarna el papel protagonista.

“Es una historia de encargo porque la Familia Vicenciana cumple 400 años de su fundación y quería una película que les representase. Ellos no querían hacer una película de un santo (su fundador es San Vicente de Paúl), sino un film que representase a una persona parecida a la de hoy día, que cristalizare esos elementos de su carisma”, explicó Pablo Moreno.

“Vimos que la vida de Sor Helena Studler cumplía ese objetivo, y quisimos también reivindicar el papel de la mujer en la historia de la humanidad y de la Iglesia”.

En su opinión, esta película también denuncia las esclavitudes de hoy día. Por ejemplo, “el dinero es uno de los males necesarios que más nos ata, el abuso de poder, el desconocimiento del otro o la falta de educación”.

“‘Red de Libertad’ pretende hacer una reflexión, interpelar al espectador para que piense de qué somos colaboracionistas hoy día, qué nos callamos” porque “estamos viviendo un momento muy serio a nivel mundial”.

“Creo que como personas no estamos haciendo muchas veces lo correcto”, dijo Moreno.

Su productora, “Contracorriente Producciones” se ha convertido en una fábrica de reconocidas películas con valores y con una alta calidad de producción, algo a lo que el joven director le quita importancia.

“Hacemos un cine basado plenamente en el humanismo cristiano, aunque es verdad que en ellas trabajamos un grupo muy heterogéneo, pero eso lo enriquece”. “Pretendemos contar historias que sirvan y que hablen de corazón a corazón y eso es lo más importante”, destaca.

Algunas películas que ya ha dirigido son las aclamadas “Un Dios prohibido”, “Luz de Soledad” o “Poveda”. Todas ellas cuentan con prestigiosos actores y actrices, según él porque “uno de nuestros pilares fundamentales es hacer las cosas con ética y la dignidad de la persona”.

El director avanza que “el 11 de noviembre se estrenará en Ecuador” y próximamente llegará al resto de América, así que invita a todos a ir al cine a verla: “necesitamos que la gente apoye este tipo de cine. Hacemos cine para ellos, para el espectador, un cine de corazón”.

Por su parte, la popular actriz Assumpta Serna destaca que la película es una defensa “de los derechos fundamentales del hombre”, y con más de cien películas a sus espaldas, asegura que “es el papel más humano que he hecho en mi carrera”.

“Es la necesidad de propagar una historia, la de una heroína maravillosa en una red de libertad increíble y que luchó contra toda una guerra mundial, contra el poder, aprovechando que era una Hija de la Caridad”.

“La película llega en un momento de mi vida muy bueno, recién cumplidos los 60 años, y con ganas de contar cosas buenas a la gente, donde no todo sea malo”, explicó a ACI Prensa.

La actriz cree que la figura de esta religiosa que salvó vidas “es una llamada a reflexionar, a pensar en cómo podemos hacer el bien en todos los momentos de nuestra vida”. “El cine en realidad es un servicio al otro”, añadió.

Por último, se muestra convencida de que “las personas que han dedicado su vida a ayudar a los demás son las más felices”. Al final, “el ansia de dinero, de acumular casas, no es lo que a uno le hace feliz, es algo inmaduro, y llega un momento en la vida en el que hay que reflexionar sobre esto”.

Este es el trailer de la película https://www.youtube.com/watch?time_continue=1&v=NOYmgWx7wXE y su web oficial http://www.reddelibertadlapelicula.com/

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VIDEO: Estrenarán película sobre monja que salvó 2 mil personas de los nazis https://t.co/B1lPC9hYez

— ACI Prensa (@aciprensa) 13 de septiembre de 2017

 



Fuente: Noticias de ACI Prensa - Vaticano
http://www.aciprensa.com/noticias/director-de-cine-defiende-el-valor-de-hacer-peliculas-cristianas-y-de-calidad-67321/

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