miércoles, 15 de agosto de 2018

Beata Petra de San José, 16 de agosto



«Apóstol josefino del siglo XIX. Fundadora de la Congregación de Hermanas Madres de Desamparados y San José de la Montaña, llevó su carisma de amor misericordioso a todos, especialmente a los ancianos, niños y enfermos»

Ana Josefa Pérez Florido nació en el magnífico Valle de Abdalajís, Málaga, España, el 7 de diciembre de 1845. Fue la última de cinco hermanos. Perdió a su madre siendo niña y se cobijó en María adoptándola como tal: «Me postré delante de la Virgen suplicándole que no dejara de ser mi Madre, que yo procuraría santificarme ayudada por su gracia». Aunque heredó la fe de sus padres, crecía sin que nada hiciera pensar que su vida iba a dar un giro hacia la consagración. De hecho, se prometió con José Mir, un muchacho del pueblo. Rompió con él para seguir a Cristo: «la gracia me solicitaba», explicó con posterioridad.Su padre no compartía su idea de ingresar en un convento, por lo que ese anhelo solo pudo hacerlo realidad cuando falleció. Otros habrían desistido de su empeño dejando que se enfriara el celo apostólico inicial, o juzgando que tal vez su camino era distinto. Pero ella persistió en el intento con fe, prodigando el bien a su alrededor. En ese compás de espera, hasta que la voluntad de Dios se manifestó permitiéndole seguir adelante con su vocación, oraba y atendía a las personas más débiles del pueblo, en particular a los enfermos y ancianos que vivían una situación de abandono. Pensando en ellos, en 1873 abrió la conocida «Casa de los pobres» en la calle Alameda, cuya sede fue trasladada después frente a la parroquia de san Lorenzo. Compartían su ideal Frasquita, Isabel, Josefita, y Rafaela; todas fueron conocidas entre el vecindario como «Hermanitas de los Pobres».

En 1878, después de morir su padre, fiel al sentimiento que latía en su corazón: «Señor, Vos sobre todas las cosas», y bien orientada por su confesor, ingresó en la Congregación de las Mercedarias de la Caridad. Siguieron sus pasos Frasquita, Isabel y Rafaela, artífices junto a ella de las obras de caridad en Abdalajís y en Álora. Josefita, con la ayuda de otras personas, continuó durante años al frente de la casa abierta en el Valle de Abdalajís. Poco duró la estancia de las cuatro mujeres en el convento, porque a los pocos meses comprendieron que no era su camino. Fueron instantes difíciles ya que, si bien querían seguir a Cristo, ignoraban la vía que debían tomar.

Ana Josefa abrió su corazón al obispo de Málaga, D. Manuel Gómez Salazar, quien le marcó su sendero: ser fundadora. Y junto a las tres compañeras erigió la Congregación de Hermanas Madres de Desamparados y San José de la Montaña con el carisma «Amor misericordioso». Su experiencia personal de orfandad que le había hecho volver sus ojos a María tomándola como Madre, revivió con particular fuerza en esos momentos. No tenía duda de que en medio de la consagración, y teniendo su vida centrada en Cristo, las religiosas podrían llevar la ternura maternal a todas las personas que carecían de hogar y de cariño, ya fuesen niños, jóvenes o ancianos.

En 1881 profesó los votos temporales en la iglesia de San Juan Bautista, de Vélez-Málaga, y tomó el nombre religioso de Petra de San José. En 1892 en la iglesia de la casa de Ronda emitió los definitivos. Selló este instante con la siguiente determinación: «Señor, disponed de mí, a toda vuestra voluntad, a toda vuestra libertad…, y como Dueño absoluto y legítimo de todo mi ser. Haced que todo lo que haga sea acepto a vuestros purísimos ojos; de otro modo no quiero vivir». Por fortuna, sus numerosas cualidades le sirvieron para sobrellevar todos los contratiempos que surgieron. Era una mujer de recia personalidad, carácter equilibrado, y admirable capacidad para afrontar el día a día en medio del rigor, siempre con esperanza, alegría y sencillez, sabiéndose en manos de Dios.

Las dificultades de distinto signo, calumnias y persecuciones incluidas, no hicieron más que acrecentar sus virtudes. Quienes la vituperaron no hallaron en ella más respuesta que la caridad y el perdón. De algún modo previno a sus hijas de lo que podía recaer sobre la comunidad. Así, un día, celebrando entrañablemente la festividad de la epifanía en la que cada una ofrecía al Niño lo que brotaba de su interior, la fundadora les advirtió: «Hijas, si esto que hemos ofrecido ha sido de verdad, Nuestro Señor lo ha recibido y hay que prepararse para grandes trabajos. Pronto veremos los efectos de esta oblación. Pongamos el hombro para una cruz muy grande, y de seguro que estará cerca, porque Nuestro Señor no acostumbra a dilatar esta clase de gracias, cuando se las pedimos de todo corazón. Digo gracias porque no dejan de ser los trabajos favores extraordinarios que reserva el Señor para los suyos. Más tarde, en días de tribulación, recordábamos el ofrecimiento del día de Reyes, que una ofrecía su honra por amor a Jesucristo; la otra, quedarse desnuda y vivir pobre como Él; otra, desear ser perseguida».

Ana Josefa fue un gran apóstol, orante y contemplativa. Supo tocar las fibras más sensibles de los que sufrían cualquiera que fuese la razón de su dolor. Su devoción a san José, en cuyo honor había tomado su nombre, le ha conferido el título de «apóstol josefino del siglo XIX». Dio a sus hijas como modelo para su santificación el de la Sagrada Familia. Aludiendo a Cristo, confesaba humildemente: «¡Ojalá que yo pudiese aprender las lecciones que siempre me ha dado! Pero soy tan miserable que parece que vamos a porfía: Él, con tanta misericordia a regalarme, y yo, con tanta frialdad e indiferencia en su santo servicio. Él me perdone y reciba mis deseos y buena voluntad, que ésta siempre la he tenido».Al final de su generosa vida en pro de los necesitados, y después de haber fundado 10 casas, le sorprendió una grave enfermedad que le produjo gran sufrimiento, uniéndose a los muchos que ya había padecido. Entregó su alma a Dios en Barcelona, a los 60 años, el 16 de agosto de 1906. A fuerza de amar llegaba a la cima soñada de la que habló a sus religiosas: «Hijas es el amor quien debe prestarnos alas para subir más arriba».Juan Pablo II la beatificó el 16 de octubre de 1994.

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Fuente: ZENIT – Espanol
via https://es.zenit.org/articles/beata-petra-de-san-jose-16-de-agosto-4/

martes, 14 de agosto de 2018

Cardenal Parolin: El Papa anunciará el evangelio de la familia en Irlanda


VATICANO, 14 Ago. 18 (ACI Prensa).- El Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, aseguró que el Papa Francisco irá a Irlanda para “anunciar el evangelio de la familia”.

En declaraciones a ACI Stampa –agencia en italiano del Grupo ACI– el Cardenal explicó que el viaje del Papa a Irlanda los días 25 y 26 de agosto “es importante porque ofrece al Santo Padre y a la comunidad católica, es decir a la Iglesia, de anunciar el evangelio de la familia”.

El Cardenal Parolin dijo también que “no estamos contra nadie, pero tenemos un mensaje que consideramos es un mensaje de felicidad y alegría para todas las personas”.

“Este mensaje lo proponemos con mucha humildad pero también con mucha firmeza y mucha determinación”, aseguró el Secretario de Estado del Vaticano.

El Encuentro Mundial de las Familias se celebrará bajo el lema de “El Evangelio de las Familias: Alegría del Mundo”. A este evento, que se realiza cada tres años, acuden familias de todo el mundo para celebrar, rezar y testimoniar la importancia del matrimonio y la familia.

El Encuentro Mundial de las Familias 2018 incluirá exhibiciones, eventos culturales y conciertos a lo largo de toda la ciudad, además de acciones de solidaridad.

El 21 de agosto será la inauguración nacional del encuentro, que tendrá lugar de forma simultánea en las 26 diócesis de Irlanda. Luego, del 22 al 24 de agosto, se celebrará un congreso pastoral con diversas reuniones de trabajo, debates y diálogos.

El 25 de agosto se celebrará la Fiesta de las Familias con diversos eventos culturales y de oración para los asistentes.

Por último, el 26 de agosto se celebrará la Misa Solemne presidida por el Papa Francisco a la que asistirán miles de personas de todo el mundo.

La de Francisco será la primera visita papal al país europeo desde que San Juan Pablo II lo visitara en 1979.



Fuente: Noticias de ACI Prensa - Vaticano
http://www.aciprensa.com/noticias/cardenal-parolin-el-papa-anunciara-el-evangelio-de-la-familia-en-irlanda-48219/

¡Zenit les desea un feliz verano!



Zenit desea a todos los lectores unas felices vacaciones de verano en este mes de agosto 2018.

A partir del 3 de septiembre volveremos a publicar toda la actualidad de El mundo visto desde Roma, a excepción de los días 25 y 26 de agosto, que ofrecemos información sobre la participación del Papa Francisco en el Encuentro Mundial de las Familias, prevista para esos días en Dublín.

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Fuente: ZENIT – Espanol
via https://es.zenit.org/articles/zenit-les-desea-un-feliz-verano/

San Estanislao de Kostka, 15 de agosto



«Joven polaco, patrono de la juventud y de los novicios de la Compañía de Jesús. Defendió su vocación frente a su padre y hermano, recorriendo kilómetros a pie por Europa, lleno de esperanza, alentado por su amor a Cristo y a María»

Su celebración litúrgica se produce el 13 de agosto, pero en el calendario está fijada el día 15, festividad de la Asunción, ya que justamente en esta fecha, a sus 18 años, culminó su vida, cumpliéndose así su anhelo de festejarla en el cielo.

Nació en el castillo de Rostkow el 28 de octubre de 1550. Su padre era senador de Polonia y lord de Zakroczym, y su madre estaba emparentada con la nobleza. Tenía tres hermanos y dos hermanas. Pablo, el primogénito, era diametralmente opuesto a Estanislao. Éste disciplinado, sensible, amante de la oración y de las prácticas de piedad, con una gran inocencia evangélica que impulsaba a quienes estaban a su alrededor a respetar sus creencias. Y Pablo entregado a las diversiones mundanas. Tenían el privilegio de formar parte de una familia que por su manera de vivir la fe católica se había convertido en un punto de referencia importante para todos. En su hogar solo vieron piedad, modestia, honestidad y otros valores que adoptados por ellos debían ser motivo de descanso para el personal de servicio y para cualquier persona de su entorno. Sin embargo, como suele suceder con los hermanos, aunque recibieron la misma educación, cada uno la procesó de forma distinta.

Los dos recibieron clase en su propia casa siendo su tutor Juan Bilinsky. Pero una vez cubierta la primera etapa de su enseñanza, los padres juzgaron conveniente enviarlos a Viena. Tenían noticia del prestigioso centro regido por los jesuitas, y sabían que custodiados por ellos, su fe no correría peligro; al contrario. Estanislao tenía entonces 14 años. Era alegre, noble, austero, buen estudiante, muy estimado por todos. Apenas pudieron permanecer allí un año, ya que en 1565 el colegio fue clausurado por el emperador Maximiliano II. Así que ambos hermanos se alojaron en el domicilio de una luterana, junto a Bilinsky y otros jóvenes polacos. Pablo emprendió su particular ataque contra Estanislao, mofándose de su forma de vida caracterizada por la oración, ayuno, mortificación, disciplinas, y comunión, siempre que era posible. Bilinsky tampoco veía con buenos ojos al joven santo, y las hostilidades comenzaron a cebarse en él. Le hacían creer que era una presunción estimar la santidad como el ideal más elevado, y le recordaban su alta procedencia al objeto de tentarle en su modestia. Le aconsejaban vestir conforme a su rango y a obedecer a Bilinsky. Ignoraban que la vida le apremiaba misteriosamente. Pablo llegó a maltratarle, pero no logró llevarle a su territorio.

En diciembre de ese año 1565 el santo enfermó de gravedad, y la luterana se negó a acoger en su domicilio a un sacerdote para que le diese la comunión y el viático. Estanislao apeló a santa Bárbara creyendo que por su mediación se otorgaba el don de no morir sin recibir los sacramentos, y se le apareció rodeada de dos ángeles, uno de los cuales le dio la Sagrada Comunión. En medio de esta gracia sobrenatural vio también a la Virgen Inmaculada y al Niño que depositó en sus manos; se curó instantáneamente. Ella le advirtió que no había llegado su hora y que debía ingresar en la Compañía de Jesús. Y eso hizo. Pero dada su edad, precisaba el consentimiento paterno. Su progenitor se lo negó con rotundidad. Luego fracasó su intento de ingresar en Viena ya que el provincial no le admitió temeroso de las represalias que aquél podía tomar. Entonces, íntimamente una voz hizo ver al joven que debía acudir a Alemania y exponer su deseo a san Pedro Canisio. Salió vestido de peregrino, y de ese modo se desembarazó de su hermano y de Bilinsky en medio de situaciones de peligro, ya que cuando se dieron cuenta de su fuga, Pablo le siguió.

Hizo el camino a pie hasta Dilinga donde el padre Canisio le acogió, le encomendó varias misiones, la mayoría muy humildes, que desempeñó con fidelidad, alegría y obediencia. Después de probar su vocación, fue destinado a Roma donde llegó a pie recorriendo los Alpes y los Apeninos. Le recibió san Francisco de Borja. Allí le persiguió la ira de su padre que le envió una terrible y amenazadora carta. Le reprendía de forma implacable por haber tomado una «sotana despreciable y haber abrazado una profesión indigna de su alcurnia».Estanislao respondió, con respeto y firmeza, rogándole que le diese permiso para llevar adelante la vida que había escogido. Después, dejando en manos de Dios el grave problema familiar, se centró en su misión. Se propuso vivir la regla de principio a fin sin lesionarla lo más mínimo, con la gracia divina. Un día, el padre Manuel de Sá lo llevó a Santa María la Mayor y le preguntó que si amaba a la Virgen. «¿Y no la he de amar, si es mi Madre?», respondió gozoso.Por esa época, a sus 17 años, le veían entrar en éxtasis durante la misa y después de recibir la comunión.

En los inicios de 1568 profesó. Ese mismo año la canícula romana le provocó súbitos y constantes desvanecimientos; fueron para él un aviso de su pronta muerte. Unos días previos a la festividad de la Asunción de María, comentó: «¡Qué día tan feliz debió ser para todos los santos aquél en que María entró en el cielo! Quizá ellos lo celebran con especial gozo, como lo hacemos nosotros en la tierra. Espero que estaré entre ellos en su próxima celebración». Diez días más tarde, en la festividad de san Lorenzo, tuvo que guardar cama, y aunque no había elementos para pensar que pudiera morir, no hizo más que repetir que no volvería a levantarse.

El día de la Asunción de 1568 vio a la Virgen rodeada de ángeles que le llamaba, y poco después falleció con suavidad, como si se hubiera quedado dormido. Tiempo atrás había dicho: «Yo nací para grandes cosas»; así era. Pasado un mes, llegó Pablo con indicaciones paternas expresas de llevárselo a casa, y se encontró con que había muerto. Impresionado, reconoció el mal que le hizo. Fue testigo en el proceso de beatificación, y a la edad de 60 años solicitó ingresar en la Compañía. Estanislao fue beatificado por Paulo V el 19 de octubre de 1605. Benedicto XIII lo canonizó el 31 de diciembre de 1726.

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Fuente: ZENIT – Espanol
via https://es.zenit.org/articles/san-estanislao-de-kostka-15-de-agosto-4/

Venezuela: Campaña por los 7.000 damnificados en las inundaciones



(ZENIT – 14 agosto 2018).- Los trabajadores y voluntarios de Caritas de Venezuela están solicitando aportes económicos y en especies para ir en ayuda de más de 7.000 damnificados de las inundaciones que afectan desde el pasado 15 de julio de 2018 a las localidades de Amazonas, Apure, Ciudad Bolívar, Guárico y Delta Amacuro. 

La Conferencia Episcopal de Venezuela activa a través de la Red de Caritas una campaña de solidaridad con los hermanos que sufren en el país y exhortan a los venezolanos y venezolanas a ofrecer su contribución, que será enviada a las zonas afectadas a través de las Caritas locales, anuncian en un comunicado de prensa.

“A todos los cristianos y hombres de buena voluntad les pedimos que a pesar de la crisis que nos afecta a todos, hagamos hoy una extensión de misericordia y solidaridad con nuestros hermanos de Amazonas. Ayudemos a que otros sufran menos y demos un gesto de caridad”, piden los obispos venezolanos.

Las intensas lluvias han provocado el anegamiento de poblados, aislamiento por rutas cortadas, destrucción de enseres, entre otros. 

Para colaborar con estos hermanos en la ciudad capital abren el centro de acopio en la sede de la Conferencia Episcopal Venezolana, en Montalbán.

También se puede realizar cualquier donativo gracias a la plataforma tecnológica brindada por el Banco Mercantil, a través de Mercantil en Línea, Un Aporte por Venezuela, en el módulo Transferencias y Pagos; depositando en nuestro número de Cuenta Corriente 0105- 0699- 9216- 9905- 9454, a nombre de la Asociación Civil Caritas de Venezuela; o a través de nuestra Cuenta Corriente del Banco Provincial número 0108-0032-30-0100043208. Estos aportes pueden ser deducido del impuesto sobre la renta. 

“Al mismo tiempo promovemos un espacio de oración por los hermanos que hoy sufren, para que el Dios de la Vida les de fortaleza para salir de este acontecimiento”, indican los prelados de Venezuela. 

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Fuente: ZENIT – Espanol
via https://es.zenit.org/articles/venezuela-campana-de-ayuda-a-los-7-000-damnificados-por-las-inundaciones/

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